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Bracho, Gustavo y adl. aplicaron un preparado homeopático de bacterias altamente diluido para el control de la epidemia de leptospirosis. El artículo fue publicado en Homeopatía, 2010: 99: 155-166. (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20674839).
Éste ha sido el estudio homeopático realizado a mayor escala, con la participación de 2,3 millones de pacientes de todas las partes de Cuba, que recibieron una dosis del remedio homeopático como prevención de las enfermedades a consecuencia del huracán.
Se redujo a casi cero la tasa de infección por leptospirosis (también conocida como enfermedad de Weill o ictericia de Weill), con un coste que sólo supuso una pequeña fracción de lo que se habría pagado por la vacuna.
Cuba utiliza ahora el protocolo homeopático en toda la población.
En la actualidad están trabajando sobre la gripe, con 9 millones de personas incluidas en la muestra.
Este prestigioso doctor indio asegura que si nuestros deseos e ilusiones no coinciden con la realidad que vivimos, nuestro cuerpo enferma.
Por GASPAR HERNÁNDEZ.
–¿Por qué la homeopatía se respeta más en la India que en España?
–No tengo la respuesta a esa pregunta, pero apuntaré algunas opciones. Quizá se deba a que en la India no todo es blanco o negro y se aceptan varias posibilidades. Si tú no piensas lo mismo que yo, no voy a estar en contra de ti, porque puedes tener razón, y el otro también, y el de más allá. Las muchas religiones que conviven en nuestro país son una muestra de ello.
–Tienen tres medicinas oficiales.
–Sí. La llamada medicina convencional, el ayurveda y la homeopatía. La medicina homeopática tiene muchísima aceptación entre nuestra población. En estos momentos hay 300.000 estudiantes de homeopatía. Y, además, la homeopatía está incluida en la Seguridad Social.
–Como en Francia; pero aquí, no.
–Cada vez hay más países que la incluyen en la sanidad pública. En la India incluso tenemos universidad de médicos homeópatas.
–Pues aquí lo que tenemos, cada vez más, son especialistas que no paran de hacerte pruebas y que te envían a otros especialistas, que te harán más pruebas.
–Este tipo de medicina se especializa demasiado y se olvida de contemplar a la persona como un todo. La especialización se concentra en las pequeñas partes. Si me permite la broma, alguien va al doctor porque tiene un problema en la oreja derecha y este le dice: ‘No, tiene que ir al especialista de la oreja izquierda’. Cuando el médico se ocupa de las partes pequeñas, se pierde el plano general. Y las enfermedades comienzan esencialmente en este llamado plano general y se manifiestan en partes concretas.
–¿Por qué enfermamos?
–Porque la percepción de nuestra realidad interna no se adecua a la realidad que vivimos. Es nuestra percepción de la realidad lo que nos enferma. Si nuestros anhelos e ilusiones no coinciden con lo que vivimos, podemos enfermar. Se establece una tensión entre la desilusión interna y la realidad externa.
–¿Y cómo se cura eso?
–Cuando alguien viene a mi consulta, lo primero que me interesa es su percepción de la realidad. Después vamos quitando capas, a través de la totalidad de signos y síntomas mentales y físicos, para saber cuál es el trastorno básico de la persona. Ese trastorno no pertenece a la mente ni al cuerpo: es algo más profundo, y a ese nivel la persona habla un lenguaje que es al mismo tiempo mental y físico.
–¿Qué es la realidad?
–La totalidad de la experiencia en este momento.
–¿Los sueños son realidad?
–Sí, claro. Hay diferentes niveles de experiencias: hechos, emociones, sueños, etcétera. Experimentamos la realidad a diferentes niveles en cada momento.
–¿Dios es real?
–Ni creo en él ni dejo de creer. Solo vivo y observo.
–¿Podemos estar enfermos sin tener ningún síntoma físico?
–Por supuesto que sí. Si no eliminamos la falsa percepción de la realidad que tenemos encerrada dentro de nosotros, tarde o temprano eso provocará una enfermedad. Por eso la homeopatía puede tratar al paciente sin que tenga síntomas evidentes.
–¿Cómo lo trata?
–Con cualquier sustancia de la naturaleza animal, mineral o vegetal que tenga la imagen exacta de lo que el paciente expresa.
–La homeopatía se basa en el principio de similitud.
–Sí. La misma sustancia que produce unos determinados síntomas en una persona sana es capaz de curarlos en una enferma. Es más fácil de entender si pensamos en el mecanismo de acción de las vacunas, en las que se administra al paciente la misma sustancia que provoca la enfermedad.
–¿Tiene efectos secundarios?
–No, si el tratamiento está bien llevado. No sólo no tiene ningún efecto secundario, sino que es compatible con otros tratamientos.
–¿Por qué la homeopatía es tan lenta?
–Eso no es cierto. A veces actúa muy rápido. Lo que lleva tiempo es tratar enfermedades crónicas. La única limitación de la homeopatía es que depende mucho de las habilidades del médico para explorar y conocer a la persona. Conocer al paciente profundamente es una tarea que requiere tiempo.
–Ustedes los homeópatas son un poco psicólogos.
–En cierto modo vamos más allá de la psicología, porque, si nos limitamos a decirle al paciente que deje de preocuparse, no funciona. Nuestra percepción de la realidad no se puede cambiar sólo con la voluntad. La homeopatía remueve esta percepción de la realidad, y esto hace que la enfermedad se disuelva.
Árbol conocido como “Sauzgatillo” o “Pimiento de los Monjes” es originario del Mediterráneo. Se cosecha, básicamente, para su uso medicinal. Es rico en flavonoides y alcaloides. Se le relaciona por su uso en el aparato reproductor y se cree que obra sobre la glándula pituitaria.
La especie se llama “árbol casto” debido a ser originalmente usada como medicina antilíbido por monjes para ayudarlos en su celibato.
Para la homeopatía esta tipología de persona tiene un pasado de exceso en el sexo. El paciente Agnus Castus puede haber consumido drogas psicoactivas, además de tener una alimentación muy irregular y falta de sueño. Ha sido excitado y absorbido por mucha actividad intensa en un período de tiempo más o menos breve.
Agnus Castus es pálido, anémico, con poca energía, despistado. Se da cuenta que está perdiendo la salud y desarrolla la paranoia que en poco tiempo puede llegar a morir. No puede concentrarse ni en las tareas más básicas. Sufre de impotencia sexual y se preocupa mucho con este problema. No logra entender que en poco tiempo haya pasado al otro extremo. Se ha quedado sin vida.
Se convence de que está bordeando una depresión severa y que sus órganos están próximos al fin. La preocupación es tan grande en él que se vuelve hipocondríaco. No tiene valor, se siente inútil.
Agnus castus tiene ámbito tanto en hombres como en mujeres. Siempre vendrá de un pasado de absoluto abuso hacia un presente con desinterés absoluto en las parcelas que le ha proporcionado placer: el sexo.
El paciente Agnus Castus puede desembocar a una senilidad muy precoz con melancolía y autodesprecio. Es un joven envejecido o una persona mayor con estragos en la salud. Está melancólico, cansado de vivir, descorazonado, se lamenta por la vida que tiene tan desperdiciada.
Siempre le ronda el tema sexual, la ausencia, la indiferencia. Se vuelve fláccido, frío. Tiene presentimientos, temores irracionales, sensación de que se muere. Está en la puerta de la muerte y nadie lo ve. Es su percepción de la realidad y se siente incomprendido a tal extremo que le da miedo dormirse por si muere en pleno sueño.
Es hipersensible a la luz, le molesta mucho el ruido y además tiene ruidos en los oídos y disminuida la audición.
Su debilidad lo lleva a provocarse torceduras en los tobillos y luxaciones. Sufre su frío interno aunque las manos le sudan, las rodillas las tiene bien frías y puede generar dolores reumáticos. Contiene un temblor interno y un escalofrío cuando siente su cuerpo caliente. Además, tiene facilidad por resfriarse o tener escalofríos por vientos fríos con gran obstrucción nasal y fácil descarga.
Sus síntomas mejoran conversando con otra gente, siendo el protagonista, que le escuchen.
Agnus Castus también está muy bien indicado para mujeres que amantan a sus bebés y cuya leche ha dejado de fluir, acompañado de gran debilidad.
En resumen, Agnus castus es un remedio homeopático que se recomienda a un tipo de pacientes que viene de un pasado lleno de excesos y que ahora está abatido.
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