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El ácido fítico disminuye el aprovechamiento de algunos minerales esenciales, pero en proporciones adecuadas puede resultar beneficioso para la salud.
Los fitatos se consideran antinutrientes, no sólo porque no son absorbibles, sino porque impiden la absorción de otros nutrientes. Pero eso sólo ocurre cuando se ingieren grandes cantidades de fitatos, lo que no es frecuente. Se encuentran sobre todo en los cereales integrales. Entre las legumbres, la soja es la más rica en estos compuestos.
Son un gran reservorio de fósforo, aunque en general poco asimilable por el organismo, pues la enzima que los desdobla (fitasa) en fósforo y mioinositol se produce en cantidad escasa en nuestro cuerpo. La función beneficiosa de los fitatos sobre la salud se asocia con la de la fibra dietética, a la que están íntimamente unidos.
Se unen a muchos de ellos en compuestos insolubles. Cuando lo hacen con metales pesados como el Cadmio o el Plomo ejercen una notable capacidad de desintoxicación del organismo. Pero cuando lo hacen con el Hierro, el Calcio o el Zinc, pueden favorecer alguna deficiencia.
Los fitatos no son tóxicos ni tienen capacidad mutagénica (degenerativa de las células), por lo que su consumo en exceso no provoca alteraciones graves. Sí reducen la absorción de algunos minerales, pero hay que tener en cuenta la acción de levaduras, hongos, probióticos y el propio estómago humano, que liberan fitasas para descomponerlos.
Se ha observado una reducción del 37% en la formación de cálculos renales, especialmente de oxalato cálcico, cuando se cambia a una dieta más rica en fitatos. Parece ser que la acción se debe a su poder quelante, pero también porque inhiben la formación de sales de oxalato directamente sobre el riñón.
Los estudios realizados indican que ayudan a prevenir especialmente el cáncer de colon, ya que es precisamente en el intestino donde se localizan los fitatos.
El contenido en fitatos de un alimento es relativo, ya que la cocción puede eliminarlos. Las legumbres los pierden si se ponen en remojo durante toda una noche y luego se hierven a fuego muy lento. Los cereales y legumbres también reducen su contenido en fitatos si se germinan, ya que se convierten en verduras, escasas en fitatos.
- DESAYUNO:
Crema Budwig + zumo de 3 naranjas biológicas + té verde biológico.
o Crema Budwig: en un bol:
. YOGUR DESNATADO BIOLÓGICO CON BIFIDUS o YOGUR DE SOJA (Sojasum) CON BIFIDUS NO AZUCARADO + 1 CHORRITO DE ACEITE DE LINO BIOLÓGICO (guardado en la nevera) + ZUMO DE MEDIO LIMÓN. MEZCLAR fuerte.
. A la crema se le añade: MUESLI INTEGRAL BIOLÓGICO NO AZUCARADO + SEMILLAS (calabaza, girasol, chía, …) + BAYAS (arándanos, bayas Goji, …) + FRUTOS SECOS CRUDOS + FRUTA TROCEADA (plátano, piña, manzana, …).
Se pueden juntar bayas, frutos secos, muesli y semillas en un tupper y coger 2-3 cucharadas soperas para el bol.
- COMIDA:
o Sólo 1 plato.
o 2 raciones por semana de crucíferas: brócoli, coliflor, coles de Bruselas y col (contienen una sustancia, el indol-3-corbinol, anticancerígena).
o Pescado azul: 2-3 veces por semana.
o Nada de refinados: cereales refinados (pasta o arroz blanco), galletas, dulces.
o Carne: lo mínimo, como mucho 1 vez a la semana. Mejor ave, luego cerdo y luego ternera
o Agricultura ecológica siempre que sea posible:
www.daiqui.com: cooperativa de Ourense
www.naranjasche.com: naranjas ecológicas de Valencia
o Cereales integrales biológicos:
. Con gluten: trigo, cebada, centeno, avena. Reducir su consumo
. Sin gluten: arroz, maíz, trigo sarraceno, quinoa, amaranto, mijo.
o De 6 a 10 raciones al día de frutas y verduras. Las frutas antes de las comidas.
o Freír lo mínimo, siempre con aceite de oliva virgen extra, en sartén WOK.
o Cocción al vapor.
o Cocinar con cúrcuma de forma habitual.
o Cocinar con setas: maitake, shiitake y reishi: anticancerígenas.
o Cocinar con algas: en ensaladas, paellas, etc. Aportan minerales.
o Consumir productos derivados de la soja: tofu, tamari, bebida de soja. Proteína vegetal de alta calidad.
- MERIENDA:
Zumo vital y una taza de té verde biológico.
Zumo vital:
- En una licuadora: 3-4 zanahorias + 1 manzana. Con pela si son ecológicas.
- A la mezcla añadir el zumo de medio limón y 1 cucharada sopera de aceite de oliva de primera prensión en frío biológico.
- Revolver y beber.
- CENA:
. Muy poco. Básicamente, ensalada si hace calor y cremas de verduras si hace frío.
. Aliño de la ensalada: sal de roca del Himalaya, aceite de oliva de primera prensión en frío biológico y zumo de limón exprimido.
. Si se ha comido mucho, cenar sopa de miso (hay sobres preparados).
- OTRAS RECOMENDACIONES:
o Ayunar 1 vez a la semana, un día de poco esfuerzo físico. Por ejemplo, un Domingo, después de desayunar, no comer, no cenar, y desayunar el Lunes. Beber agua (solamente) en el proceso. Desintoxica.
o Evitar tabaco y café. Alcohol: 1-2 bebidas al día.
o Evitar lácteos, sobre todo la leche de vaca. Sustitutos: bebida de soja, de avena, de arroz, de almendras, …
. Marcas de bebida de soja: Soria Natural, Dietisoja, Naturgreen, Gerblé, Vivesoy, …
o Beber agua:
. El peso de la persona entre 8 hacen el número de vasos al día.
. Fuera de las comidas.
. De manantial o de mineralización débil.
o Practicar la respiración abdominal. Tragar cuando se espira. Masticar conscientemente.
- EJERCICIO:
o Muy importante: 30-60 minutos al día, 5-6 días por semana.
o Progresivo, nunca hay que agotarse.
o Hay que parar cuando se respire con la boca (siempre respirar con la nariz).
Por María Esther Chía. EFE reportajes.
En China los desayunos nunca se acompañan de leche o queso. En el país asiático las familias acostumbran a reemplazarlos por productos hechos a base de semilla de soja que, ahora, tras dos milenios de historia, comienzan a ponerse de moda entre los vegetarianos.
El producto estrella es el tofu. Esta palabra fue utilizada por primera vez en 1182 en Japón, donde también se le conoce como “shiro” o “kabe”. Sin embargo, sus orígenes se remontan a la antigua China, durante el siglo II a.c., y su creación fue probablemente accidental.
Desde entonces, los chinos consideran a la soja como uno de sus cinco granos esenciales y sagrados, junto al arroz, el trigo, la cebada y el mijo.
El tofu, que etimológicamente significa “cuajada de soja”, es un producto fresco similar al queso pero que se obtiene después de cuajar la leche de soja.
Sin embargo, en un sentido más amplio, el tofu se refiere a una familia entera de alimentos que se derivan de éste como el tofu frito, el tofu prensado, el queso de soja a la plancha o ahumado, el tofu congelado y otros más de 40 productos que en China y en toda Asia tienen mucha más importancia que la carne o la leche.
Durante más de dos mil años, los chinos han comido tofu como un alimento diario. La cultura del queso de soja se basa en la nutrición, ya que está compuesto de proteínas y nada de colesterol, y en la apariencia captada por los sentidos y su permeabilidad para absorber sabores de otros alimentos, ya que es incoloro, inodoro e insípido.
Además, cada uno de los platos hechos con tofu tiene una interesante historia. El “Mapo tofu”, por ejemplo, el plato más famoso de la provincia suroccidental de Sichuan, fue inventado de manera accidental durante la dinastía Qing (1644-1911) cuando a una mujer llamada Wen Qiaoqiao se le ocurrió guisar carne picada y queso de soja junto con una abundante ración de chile picante.
El plato gustó a todos sus vecinos y resultó ser un buen negocio no sólo por su agradable sabor, sino también por lo asequible de su precio, características que lo mantienen como uno de los platos más famosos de China.
Pero además del “Mapo tofu”, la cocina China tiene entre sus platos hechos con este alimento al popular “Chou doufu” o tofu maloliente, cuyas raíces también se remontan a la dinastía Qing, cuando Wang Zhihe, un joven de la provincia de Anhui, al este del país, probó el queso de soja que olvidó durante meses en un frasco y descubrió que tenía buen sabor.
El joven Wang, que había llegado a Pekín para pasar los exámenes imperiales de mandarín de la corte, tras probar el contenido del frasco, decidió poner una tienda de tofu y olvidarse de su carrera oficial.
El queso, que preservó con sal y ceniza espinosa china (unión de las cenizas cinco especias aromáticas) tras haber sido guardado por meses, tenía un color verde oscuro y una vez abierto el frasco olía muy mal, pero como era agradable al paladar, pronto se hizo famoso y llegó a formar parte del menú imperial de los Qing y, con los años, se popularizó.
En 1949, el gobierno municipal de Pekín reunió a los productores locales de tofu y fundó la fábrica de queso de soja maloliente “Wang Zhihe”, actualmente la marca más conocida de tofu maloliente, uno de los olores característicos en las calles de China, ya que en muchos puestos callejeros se cocina a la barbacoa y se sirve en forma de pinchos.
Entre esta variedad de tofu fermentado se incluyen el fermentado de rosas o el picante, variedades que pueden verse en el museo de la compañía “Wang Zhihe”, abierto el pasado año.
PARTE DE LA LEYENDA:
El tofu, ingrediente por excelencia en la cadena alimenticia china, es además uno de los productos por excelencia durante el año nuevo lunar como parte de la leyenda china, que dice que en el primer día del calendario lunar (a finales de enero o principios de febrero) y a través de la preparación de varios platos hechos con tofu, el emperador del cielo reporta al Dios de la Cocina el comportamiento anual de todas las familias.
Según la leyenda, durante la víspera de año nuevo, el Emperador del Cielo desciende sobre el mundo terrenal y visita todos los hogares. Las familias, por su parte, le dan la bienvenida haciendo diversos platos de tofu, palabra que además en mandarín es homófona de “suerte inicial” o “buen augurio”.
Como alimento, el tofu es además una excelente fuente de proteínas vegetales: media taza de queso de soja crudo contiene 94 calorías, mientras que 100 gramos de ternera tienen 331 calorías, media taza de leche 60 y cien gramos de queso 320.
A pesar de sus cualidades alimenticias, este alimento no fue conocido en el mundo occidental hasta 1603, con la edición de un primer diccionario de lenguas asiáticas editado en Europa, y fue el misionero dominico español destinado en China Domingo Fernández de Navarrete quien primera vez lo mencionó en la lengua de Cervantes en su obra “Colección de Viajes”, publicada en 1665.
Su producción fuera de las fronteras asiáticas tardó dos siglos más en producirse, en concreto en Francia y en 1880, aunque sin objetivos comerciales.
Actualmente, China continúa produciendo semilla de soja, pero ya que su producción no logra abastecer su enorme demanda, países como Argentina, primer exportador mundial de este bien, con un 55 por ciento del mercado global, y Brasil, exportan soja y aceite de soja al gigante asiático.
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